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Precio, Valor y Calidad

Continuamente nos enfrentamos a la errónea interpretación del significado de los términos que utilizamos para expresarnos y comunicarnos. Un claro ejemplo de ello es cuando usamos el término “caro” o “barato” para referirnos al precio de algo; un producto o servicio es más caro o más barato que otro si los dos son exactamente iguales, y lo mismo sucede con el resultado que obtenemos al utilizarlo, y a pesar de ello su precio es diferente. P

or el contrario, si ese producto tiene un precio menor pero el resultado de su uso y su durabilidad también son menores, dicho producto no es más barato, en realidad tiene menos valor, que no es lo mismo en lo absoluto. La vida cotidiana está completamente llena de referencias al respecto en todos los órdenes, pensemos por ejemplo en la marca de automóviles que consideremos de mejor origen y mayor calidad, seguramente que un modelo de la misma tendrá un precio superior al de otra marca de menor calidad y diferente origen, aunque su equipamiento sea teóricamente igual; pero no nos sorprendemos por ello porque tenemos asumido el valor de la calidad, y la tranquilidad y seguridad que esta representa. Por todo lo antedicho es que antes de juzgar a la ligera un precio para considerarlo caro o barato, lo que más nos debe interesar es si vale más o vale menos. Cuestiones de semántica a un lado, daremos un vistazo a los lubricantes desde el punto de vista de la calidad y el valor. Un recurso de la ingeniería mecánica para proteger a los motores de los depósitos de carbón que se forman en el segmento de fuego de los pistones (desde el primer aro de compresión a la cima) es colocar una pieza suplementaria que se denomina anillo de fuego, en el extremo superior de las camisas de modo que actúen como raspadores de esos depósitos antes de que alcancen un tamaño suficiente como para comenzar a rozar las camisas y terminen puliéndolas, destruyendo completamente su bruñido. Uno de los responsables de la formación de esos depósitos de carbón son los lubricantes de baja calidad, ya que los básicos con que se formulan son de pesos moleculares muy diferentes a causa de la mezcla de muchos cortes diferentes para alcanzar la viscosidad correspondiente, y en varios casos incluyen también porcentajes elevados de reciclados. A causa de esto las fracciones más livianas de estos básicos son muy volátiles y se evaporan, y las fracciones más pesadas se acumulan quemándose y formando los dañinos depósitos de carbón a los que nos referimos anteriormente.

Cuando comenzamos a utilizar un motor nuevo, el mismo está completamente limpio y así debe de mantenerse para que este en servicio sin problemas por mucho tiempo; esto solo puede lograrse con lubricantes formulados con básicos puros, de los mejores orígenes y potenciados mediante los más precisos y sofisticados tratamientos físico-quimicos. Desde siempre Shell ha estado a la vanguardia de la investigación y desarrollo tecnológico y sus productos pueden garantizar la protección y conservación de los componentes del motor como nadie más, ya que son formulados, fabricados, y envasados en USA con los más estrictos estándares y controles de calidad de la mayor compañía petrolera del mundo. Si es de su interés ampliar información acerca de la solución utilizada para controlar los depósitos de carbón mencionados pueden buscar en internet el artículo